¿Qué es NAD+? Cómo aumentar los niveles con suplementos
Todos queremos más energía. Pero, ¿de dónde viene la energía? A nivel celular, todo comienza con NAD+ (dinucleótido de nicotinamida y adenina).
Cada célula del cuerpo depende de ella. En el centro del metabolismo, el NAD+ transporta los electrones ricos en energía a las mitocondrias, donde se convierten en ATP, la moneda energética universal de la vida. Sin él, las células no podrían alimentar un latido cardíaco, una contracción muscular o un pensamiento. El NAD+ también alimenta las enzimas que controlan el ADN para detectar daños, coordinan las defensas y ayudan a las células a pasar al modo de reparación.1
En este sentido, el NAD+ es tanto el cableado que transporta la energía como el equipo de emergencia que se apresura a entrar cuando algo se rompe.
El problema es que el NAD+ no permanece constante. En la mediana edad, los niveles pueden caer a la mitad de nuestro pico juvenil. A medida que la reserva de NAD+ se reduce, la energía se debilita y los sistemas de reparación disminuyen, lo que lleva al sistema a fallar.*
No es de extrañar, entonces, que el NAD+ se haya convertido en el foco de la ciencia del envejecimiento. En los animales, la recarga de NAD+ ha devuelto la vida a las células cansadas. ¿Se podría hacer lo mismo con nosotros? La respuesta es más complicada de lo que parece, y esa complejidad es donde comienza la verdadera historia.*
¿Qué hace el NAD+ en el cuerpo?
El NAD+ desempeña dos funciones principales en biología: alimentar la energía y permitir la reparación.
Cada caloría que ingiera debe pasar por una serie de pasos antes de convertirse en energía utilizable. En cada etapa, el NAD+ capta electrones de alta energía y los envía a las mitocondrias, que producen ATP.2
El NAD+ también potencia las enzimas que ayudan a las células a adaptarse y resistir el estrés. Las más famosas son las sirtuinas, una familia de proteínas que actúan como reguladoras moleculares de la resiliencia. Mantienen la eficiencia de las mitocondrias, reducen la propagación de la oxidación y responden al estrés calmando las señales inflamatorias y activando las vías protectoras.3 En modelos animales, se ha demostrado que la activación de estas enzimas prolonga la vida útil hasta en un 16% y preserva la juventud de los músculos y el metabolismo.4
Otra familia dependiente del NAD+, las PARP (polimerasas poli-ADP ribosa), patrullan el ADN en busca de daños. Cada célula se enfrenta a miles de lesiones todos los días, y los PARP utilizan el NAD+ para construir cadenas que convocan al equipo de reparación.5
Los centenarios son una prueba real de la importancia de este sistema. Las personas que cumplen 100 años o más muestran una mayor actividad de la PARP que los controles más jóvenes, lo que sugiere una capacidad de reparación del ADN inusualmente sólida.6
Pero aquí está el problema. Cada vez que el PARP entra en acción, quema las moléculas de NAD+. A medida que el daño en el ADN aumenta con la edad, la actividad de la PARP agota la reserva y deja menos NAD+ para las sirtuinas y el metabolismo energético.7 Eso lleva a un tira y afloja celular por un recurso cada vez menor.
Lo que nos lleva al meollo del problema.
¿Qué le sucede al NAD+ a medida que envejeces?
Los niveles de NAD+ disminuyen de manera constante con la edad, cayendo alrededor de un 4% cada año durante la edad adulta. Puede que no parezca mucho, pero se acumula rápidamente. Cuando tengas 40 años, es posible que tu NAD+ ya haya bajado más de un tercio, en comparación con los veinte.8 Y, a partir de ahí, solo va cuesta abajo.
A medida que el NAD+ desaparece, las enzimas que dependen de él comienzan a fallar. Y dentro de la celda, el número de víctimas es claro.
En ratones envejecidos, las mitocondrias producían solo alrededor de la mitad del ATP de los jóvenes, literalmente la mitad de la energía que alguna vez tuvieron sus células. Y este déficit está directamente relacionado con la disminución del NAD+ y la disminución de la actividad de las sirtuinas.9
Sin embargo, el panorama no es del todo sombrío.
Cuando los científicos restauraron el NAD+ en estos mismos roedores, sus mitocondrias recuperaron su rendimiento juvenil. La producción de ATP se recuperó, la actividad de la sirtuina se fortaleció y las células recargaron eficazmente su suministro de energía.
Así que la pregunta obvia es, ¿podríamos hacer lo mismo en los seres humanos?
¿Podemos simplemente complementar NAD+ directamente?
La solución parece sencilla: ¡basta con poner NAD+ en una pastilla! Pero la biología, fiel a su forma, no lo hace tan fácil.
En el tracto digestivo, las enzimas desmantelan el NAD+ antes de que pueda llegar al torrente sanguíneo. Lo que ven las células son fragmentos, no la molécula intacta, y reciclar estas piezas no es muy eficiente.10
En cambio, el cuerpo prefiere absorber formas más pequeñas de vitamina B3y luego reconstruir el NAD+ en las células a través de las vías metabólicas establecidas. Por eso nos centramos en estos precursores, y no en el NAD+ en sí.
¿Cómo fabrica el cuerpo el NAD+?
Como el NAD+ no se puede procesar entero, las células dependen de las líneas de ensamblaje internas para fabricarlo.
Varias formas de B3 dependen de diferentes vías biológicas y, de hecho, toman rutas separadas que convergen en el NAD+.
Niacina
La niacina ingresa a la vía Preiss-Handler, una vía rápida especializada que conduce al NAD+ y que recorre con especial fuerza el hígado, los riñones y los intestinos.12 Estos órganos son los centros industriales del cuerpo: controlan el azúcar en sangre, descomponen las grasas, desintoxican las sustancias químicas y procesan los nutrientes. Todos estos procesos consumen enormes cantidades de NAD+.
Pero hay un problema. En dosis más altas, la niacina provoca rubores molestos y otros efectos secundarios,13 , lo que dificulta confiar únicamente en la niacina para mantener el NAD+.
Niacinamida
La niacinamida (NAM) actúa a través de la vía de recuperación, la principal ruta de reciclaje del NAD+ del cuerpo. Cada vez que se usa NAD+, deja niacinamida.14 En lugar de desperdiciarlo, las células lo recuperan y lo devuelven a la ruta de recuperación para producir NAD+ fresco.
Esta vía es la columna vertebral del metabolismo del NAD+ en todo el cuerpo. Se calienta especialmente en los tejidos de alta demanda, como el músculo esquelético, el cerebroy el sistema inmunitario, donde la renovación del NAD+ es implacable para impulsar el movimiento, la cognición y la defensa.15
Una vez más, hay una compensación. Con una ingesta alta, se debe eliminar el exceso de niacinamida. El cuerpo lo hace metilándolo, es decir, uniendo grupos metilo tomados de nutrientes como el folato o la SAMe.16 Esa eliminación puede minar los recursos moleculares necesarios para otras funciones, como la reparación del ADN y la producción de neurotransmisores.
Ribósido de nicotinamida (NR)
El ribósido de nicotinamida (NR) es una adición tardía a la familia B3, identificada por primera vez en 2004.17 Lo que lo hace destacar es que tiene sus propias enzimas dedicadas, las quinasas NR, que actúan como una puerta personalizada al NAD+ y lo conectan directamente a la vía de recuperación. Sorprendentemente, esta maquinaria especializada se ha conservado desde la levadura hasta los seres humanos, como si la biología calificara esta vía de «demasiado importante como para perderla».
Esa eficiencia se refleja en las personas. Entre todos los precursores del NAD+, el NR tiene el historial humano más sólido en cuanto a seguridad y eficacia, y puede aumentar significativamente el NAD+ en dosis comparativamente bajas. En un ensayo clínico de 2019, una dosis diaria de solo 300 mg aumentó el NAD+ en sangre total en aproximadamente un 50% en cuestión de ocho semanas.18*
Cada uno de estos precursores cuenta una parte diferente de la historia de NAD+. Ninguna es perfecta de forma aislada, pero juntas revelan una estrategia para mantener el NAD+.
He aquí cómo ponerlo en práctica.
¿Cómo deberíamos pensar en apoyar el NAD+?
1. Aproveche los sistemas de respaldo de la biología
No todos los precursores del NAD+ viajan por la misma ruta ni llegan a los mismos destinos con la misma eficiencia.
- La niacina se introduce en una vía que es más activa en los centros metabólicos, como el intestino.12
- La niacinamida actúa a través de la vía de recuperación, lo que es especialmente importante en los tejidos de alta rotación, como el sistema inmunitario y el cerebro.15
- El ribósido de nicotinamida también se introduce en la vía de recuperación, pero depende de sus propias enzimas (NRK), que son especialmente activas en el hígado, los riñones, y los músculos.19,20
Esta «división del trabajo» implica que dosis moderadas de más de un precursor pueden reflejar mejor el diseño propio de la biología, distribuyendo la carga de trabajo en lugar de sobrecargar una sola vía.
Conclusión clave: utilice una combinación de precursores del NAD+, como niacina, niacinamida y NR, para obtener un apoyo más amplio.
2. Equilibre la carga de metilación
Debe eliminarse el exceso de niacinamida (y, en menor medida, otros B3). El cuerpo lo hace uniendo grupos metilo, que también se utilizan para la reparación del ADN, los neurotransmisores y la desintoxicación. Con el tiempo, las dosis altas pueden dañar este sistema.
Conclusión clave: combine cualquier precursor del NAD+ con donantes de metilo, como metilfolato, vitamina B12y betaína (o colina), para mantener el equilibrado.*
3. Sintoniza el sistema de salvamento
El suministro de precursores no es toda la historia. Igualmente importante es la eficacia con la que el cuerpo recicla el NAD+ una vez que se ha utilizado. Esa tarea de reciclaje depende de una enzima llamada NAMPT (nicotinamida fosforribosiltransferasa).14 Cuanto más activo sea el NAMPT, más eficientemente las células podrán estirar cada molécula de NAD+.
Ciertos compuestos vegetales pueden ayudar a inclinar la balanza. Cuando las plantas están estresadas, como las plagas o la luz solar intensa, generan compuestos protectores que, cuando las consumimos, actúan como señales suaves de estrés para nuestras propias células.21
El resveratrol es un ejemplo destacado. En dosis bajas a moderadas, hace que las mitocondrias trabajen de manera más eficiente y activa el NAMPT, lo que podría aumentar la eficiencia del reciclaje del NAD+.22,23*
Las proantocianidinas de semillas de uva presentan otro candidato interesante para este papel. En experimentos con animales, se ha demostrado que aumentan el NAMPT y aumentan el NAD+ en tejidos específicos.24,25
Estas señales de las plantas actúan como sutiles impulsos bioquímicos que ayudan a aprovechar al máximo cada molécula de NAD+.
Conclusión clave: combina los precursores del NAD+ con potenciadores de origen vegetal, como el resveratrol o las proantocianidinas de semillas de uva.
*Estas declaraciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad.
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