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Nutrición

Nutrición para tu hijo y cuándo complementarla

27 Abril 2018

Por la Dra. Kristen Bruno

Un mundo ideal: un niño ansioso y hambriento de 6 años se sienta a comer su plato perfectamente dividido, compuesto por una porción de verdura, una de fruta, una de grano entero y una de proteínas, y acompañado por un vaso de leche.

El mundo real: un niño exigente y quisquilloso de 6 años mira fijamente su plato en el que has echado deprisa y corriendo un montón de pasta (sabes que se la comerá), unas judías verdes (que evitará como la peste), rodajas de manzana (que se comerá primero) y un vaso de leche que se niega a acabarse.

Entre nosotros hay algunos padres afortunados cuyos hijos comen alimentos equilibrados en cada comida, todos los días. La mayoría de nosotros tenemos problemas con los niños que son selectivos con la comida, rechazan los alimentos, horarios llenos de trabajo o todo a la vez. Alguna comida sana cae cada semana, ¡pero hacerlo todos los días es un sueño imposible!

La mayoría de los niños logran obtener casi todo lo que su cuerpo necesita para crecer y prosperar, a pesar de sus comidas no tan sanas. Sin embargo, si tu hijo rechaza alimentos específicos, tiene una dieta restrictiva o es muy quisquilloso, entonces es posible que debas darle suplementos con vitaminas o minerales. Las megavitaminas (grandes dosis de vitaminas) no son buenas para los niños, ya que algunas vitaminas y minerales pueden ser malos para los niños en cantidades elevadas. En la medida de lo posible, intenta maximizar los nutrientes en la dieta de tu hijo. Busca alimentos integrales y frescos si quieres más vitaminas y minerales en la dieta de tu hijo.

Deficiencias vitamínicas en niños

Algunas dificultades comunes en la alimentación de los niños pueden hacer que los suplementos sean necesarios, incluyendo:

  • El tipo de niño que evita la carne: los niños pequeños suelen evitar la carne. La mayoría de ellos bebe mucha leche y come una variedad de frutas, algunas verduras sabrosas, pero no les gusta la idea de la carne. Las carnes magras son una fuente importante de vitaminas B y hierro, así como también de proteínas. Un bajo nivel de hierro está asociado con fatiga y problemas cognitivos y conductuales. El hierro es especialmente importante durante los períodos de crecimiento y desarrollo rápidos, por su papel en el desarrollo de los músculos y unos glóbulos rojos saludables. La vitamina B es esencial para la producción de energía y un sistema nervioso saludable. Los síntomas de deficiencia incluyen irritabilidad y poca capacidad de atención. Las fuentes dietéticas no cárnicas de hierro y vitamina B que son geniales para los niños pequeños son el hummus, los cereales fortificados, las alubias, las hojas verdes oscuras y los cacahuetes. Estas mismas deficiencias se ven a menudo en las dietas vegetarianas. Si te preocupa que tu hijo no esté recibiendo la vitamina B y hierro adecuados en su dieta, los suplementos con hierro o multivitamínicos infantiles con hierro se pueden dar a diario.
  • El adolescente que bebe refrescos y evita los productos lácteos: los adolescentes tienen algunas de las peores dietas. Sus ajetreados horarios los conducen a veces a comer comida rápida, pobre en nutrientes. Varios adolescentes tienen dietas altas en grasas e hidratos de carbono y bajas en frutas, verduras y productos lácteos. A menudo los adolescentes optan por bebidas isotónicas y energéticas, así como refrescos con leche y agua. Las deficiencias de calcio y la vitamina D son frecuentes en niños de todas las edades, empeorando a menudo en los adolescentes. Los productos lácteos son una importante fuente dietética de calcio y vitamina D, vitales para la salud de los huesos y los dientes. Los déficits de vitamina D y calcio pueden causar fragilidad en los huesos, debilidad muscular, crecimiento lento y fracturas. Los niños que no consumen productos lácteos adecuados en su dieta pueden encontrar calcio y vitamina D en los zumos de naranja fortificados, col rizada, salmón, tofu y huevos (solo la D). Deben ofrecerse suplementos de vitamina D y calcio a los niños en riesgo de una baja ingesta dietética de estos importantes nutrientes.
  • Bebés: la leche materna y la leche de fórmula (menos de 32 onzas al día) solas no proporcionan suficiente vitamina D a los bebés antes de comenzar con los alimentos fortificados para bebés. La vitamina D se recomienda como suplemento para todos aquellos bebés en período de lactancia y los bebés alimentados con fórmula, que consuman menos de 32 onzas al día.
  • Extremadamente mal comedor: muchos niños con autismo y algunos niños neurotípicos tienen dietas muy restrictivas a menudo compuestas principalmente por carbohidratos y, a veces, carnes. Estos niños corren el riesgo de presentar déficits de muchas vitaminas y minerales, incluidas la vitamina A y la C. Las dietas ricas en carbohidratos y bajas en frutas y verduras no aportan fibra tampoco. La vitamina A promueve el crecimiento y desarrollo normal, así como una piel y ojos saludables. La vitamina C es esencial para un sistema inmune saludable, así como para tener unos músculos, piel y sistemas de tejido conectivo sanos. Una baja cantidad de vitamina C puede provocar infecciones frecuentes y una mala curación de las heridas. La fibra es importante para la salud del corazón y del colon. Los niños que carecen de fibra adecuada en sus dietas tienen problemas de estreñimiento. Las vitaminas A y C se encuentran en frutas y verduras. Ejemplos de alimentos ricos en fibra son las frutas enteras, las legumbres, las pasas y algunos cereales. Los niños que no obtienen la suficiente fibra en sus dietas o con problemas de estreñimiento pueden beneficiarse diariamente de suplementos con fibra. Los niños con dietas bajas en frutas y verduras necesitan una multivitamina a diario.

Una nutrición equilibrada y regular es extremadamente importante para el crecimiento y el desarrollo desde el nacimiento hasta la adultez. Los patrones de alimentación saludables con productos lácteos bajos en grasa, mucha fruta fresca y una gran variedad de verduras, proteínas magras y granos enteros, deben comenzar temprano en la infancia. Diseña una alimentación sana para tu hijo. Intenta obtener los nutrientes de tu hijo a través de los alimentos, pero introduce nutrientes de suplementos cuando sea necesario después de hablar con tu pediatra.

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