¿Cómo afecta la deshidratación a tu entrenamiento?
En el gimnasio, pocas cosas pueden causar tantos estragos en el rendimiento como la deshidratación. No es ningún secreto que el cuerpo necesita agua para funcionar correctamente a diario, y en el gimnasio, esto es especialmente cierto. La deshidratación puede afectar la contracción muscular, la concentración y provocar letargo y fatiga.
Los niveles de deshidratación pueden variar mucho de un entusiasta del ejercicio a otro, por lo que es importante entender los signos de deshidratación del cuerpo. En este artículo, analizaremos cómo la deshidratación puede afectar al cuerpo y al rendimiento del entrenamiento, junto con consejos sobre cómo mantenerse hidratado.
Síntomas de deshidratación
Antes de profundizar en los detalles de cómo la deshidratación puede afectar al ejercicio, es una buena idea definir primero la deshidratación. El cuerpo de todos tiene un nivel natural y homeostático de líquido que quiere mantener en todo momento. La deshidratación se puede definir simplemente como cualquier pérdida de líquido a partir de este nivel normal u óptimo.
Los niveles de deshidratación pueden presentarse como leves, moderados o graves. Cuanto más deshidratado esté, peores serán los síntomas. Es importante tener en cuenta que no hay dos niveles de deshidratación que tengan el mismo aspecto.
Si no estás seguro de tus niveles de hidratación, puedes hacerte una autocomprobación para saber si necesitas líquidos. Algunos síntomas y efectos comunes de la deshidratación son los siguientes:
- Sequedad de boca
- Aturdimiento
- Debilidad
- Fatiga
- Sed excesiva
- Orina oscura
- Deterioro de la cognición
- Calambres musculares
- Dolor después del entrenamiento
Es importante recordar que si estás deshidratado, no siempre estarán presentes todos los signos. Hay varios factores que influyen en el equilibrio diario de líquidos y varían de una persona a otra. Por ejemplo, factores como la dieta, el ejercicio, los medicamentos y el clima pueden influir en los niveles de hidratación.
Cómo la deshidratación puede afectar el rendimiento en el gimnasio
En el gimnasio y en los entornos de entrenamiento, se debe prestar especial atención a los niveles de hidratación. A medida que sudamos, perdemos minerales y electrolitos, que desempeñan un papel vital en el buen funcionamiento del cuerpo. Por ejemplo, se ha demostrado que el rendimiento cognitivo disminuye con una pérdida de agua corporal de tan solo un 2%.
La fuente de energía preferida del cuerpo es el trifosfato de adenosina (ATP). Durante el ejercicio, las demandas normales de energía aumentan, lo que crea una mayor necesidad de ATP para un funcionamiento óptimo. Para satisfacer estas demandas de energía, el cuerpo debe convertir los nutrientes consumidos de los alimentos en ATP mediante múltiples procesos. El agua desempeña un papel vital en este ciclo y, sin ella, el rendimiento puede disminuir.
Consejos para mantenerse hidratado
En términos generales, la deshidratación suele ocurrir cuando ha habido una acumulación de tiempo o actividades que han puesto al cuerpo en un balance de líquidos negativo. El mejor consejo para prevenir la deshidratación es simplemente mantenerse hidratado durante todo el día. Hay varias maneras de mantener los niveles de hidratación.
- Mantenga la hidratación diaria: Beba agua durante todo el día. Para la mayoría de las personas activas, no existe una regla de oro sobre la cantidad de agua que se necesita a diario. Una manera fácil de mantenerse hidratado es simplemente beber cuando sienta la más mínima sed. ¿Tiene problemas para recordar beber durante el día? Intenta llevar contigo una botella de agua reutilizable .
- Consume electrolitos después de un entrenamiento intenso: Intenta consumir fuentes de líquidos con electrolitos añadidos. Los electrolitos garantizan que repongas los recursos que podrías haber usado durante un entrenamiento. Los electrolitos más importantes que debes buscar en los suplementos son sodio, potasio, magnesio, calcio, cloruro y fósforo.
- Bebe más en los días calurosos: En los días de clima cálido cuando pasas mucho tiempo al aire libre, es posible que sudes más de lo normal. La sudoración pasiva puede ser una forma fácil de deshidratarse accidentalmente sin darse cuenta. Aumente la ingesta de líquidos en consecuencia y busque recursos alimentados con electrolitos. Una manera fácil de asegurarte de que estás reponiendo los electrolitos vitales es llevar contigo tabletas o paquetes de electrolitosportátiles.
- Presta atención a todas tus fuentes de hidratación: Además de los diuréticos, como las bebidas con cafeína y el alcohol, casi todas las fuentes de líquidos que se consumen durante el día pueden contribuir a la hidratación del cuerpo. ¿No eres fanático del agua? Intente consumir batidos de recuperación, jugos e incluso frutas para promover niveles óptimos de hidratación.
Los consejos anteriores son fáciles de poner en práctica y se pueden realizar todos los días. El objetivo no debe ser simplemente beber más, sino beber de forma intuitiva para satisfacer las necesidades generales del cuerpo. Si está activo con regularidad y suda mucho, sus requerimientos de electrolitos y líquidos serán mucho más altos que los de los demás. En caso de duda, bebe algo cada dos horas y asegúrate de consumir aún más después de un duro entrenamiento.
La hidratación es más compleja que simplemente beber ocho vasos de agua al día. Si bien ese consejo es una buena recomendación general para la población, no tiene en cuenta las necesidades individuales del cuerpo ni el impacto de los factores del estilo de vida, como el ejercicio. Si sudas con regularidad y quieres tener un rendimiento óptimo, la hidratación debería ocupar un lugar más alto en tu lista de necesidades diarias.
Referencias:
- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4207053/
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