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Zinc: el portero de la función inmunológica

Por el Dr. Michael Murray

En este artículo:


La deficiencia de  zinc , un oligoelemento esencial, ayuda a entender cómo un simple nutriente puede afectar la función inmunológica. Sin la cantidad de zinc adecuada, el cuerpo podría perder la habilidad de combatir los virus, así como también de regular la respuesta inmune superactiva que da lugar a la inflamación.1 Los bajos niveles de zinc son comunes, especialmente en los niños y los ancianos. Incluso en los países desarrollados, se considera que casi el 30 % de la población mayor tiene deficiencia de zinc. Los vegetarianos o veganos, y las personas con enfermedades renales o diarrea crónica a menudo también tienen deficiencia de zinc. Para conocer los beneficios del zinc para la salud general y los beneficios para enfermedades específicas, consulte mi Guía rápida sobre el zinc. En este artículo, me concentraré en los roles clave del zinc en la inmunidad. 

NOTA: No existen estudios actuales del zinc en relación al COVID-19 o al virus SARS-CoV2. A continuación, se profundiza sobre los efectos del zinc en general en relación con los virus y las infecciones víricas. Si usted presenta algunos de los síntomas del COVID-19 u otras afecciones, consulte con un profesional de la salud de inmediato.

El zinc y tres procesos inmunológicos importantes

El zinc cumple un papel importante en muchas reacciones del sistema inmunológico. Participa prácticamente de todos los aspectos de la inmunidad, pero es más importante en los siguientes tres procesos.  

  • Función del timo y hormonas
  • la Función de los glóbulos blancos y la comunicación
  • “Inmunidad innata” 2

Al hablar de cualquier nutriente y la función inmunológica, hay que tener en cuenta algo muy importante. Nuestro sistema inmunológico depende de una compleja interacción de muchos factores diferentes. La deficiencia de un solo nutriente puede alterar el sistema completo. Por ejemplo, el zinc actúa en estrecha relación con la  vitamina A y  D, el selenio, y muchos otros nutrientes. La deficiencia de cualquiera de estos otros nutrientes perjudicará los beneficios del zinc. 

El zinc y el timo

Una de las tantas maneras en que el zinc promueve un sistema inmune saludable es a través de la acción del timo. El timo es la principal glándula de nuestro sistema inmunológico. Está conformado por dos lóbulos blandos color gris rosáceo ubicados como un babero justo debajo de la glándula tiroides y por encima del corazón. En gran medida, la salud del timo determina la salud del sistema inmunológico. 

El timo es el encargado de muchas funciones del sistema inmune, entre estas, la producción de los linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos responsables de la inmunidad celular. El término "inmunidad celular" se refiere a los mecanismos inmunológicos no controlados ni mediados por los anticuerpos. La inmunidad celular es extremadamente importante en la resistencia contra infecciones por bacterias de tipo moho, levadura (como la Candida albicans), hongos, parásitos y virus (como el herpes simple, el de Epstein-Barr, y los virus que causan hepatitis). Los niveles bajos de zinc conducen al deterioro de la inmunidad celular por varias razones, entre estas, el efecto que causa en el timo en general, así como también en el interior de los glóbulos blancos. Y no solo aumentan el riesgo de infecciones sino también de alergias, enfermedades autoinmunes e inflamación. Afortunadamente, varios estudios han demostrado que la suplementación con zinc revierte los problemas causados en la inmunidad celular por niveles inadecuados de zinc, incluso en sujetos mayores. 3,4

El timo también libera varias hormonas que dependen en gran medida del zinc, por lo que, sin los niveles adecuados de zinc, estas hormonas no se activan. Las hormonas originadas por el timo son potentes mejoradores de la función de los glóbulos blancos en todo el cuerpo. No es de sorprender que la disminución del nivel de estas hormonas en la sangre se asocia con una inmunidad baja y una mayor susceptibilidad a infecciones.  

El zinc y la función de los glóbulos blancos

Todos los glóbulos blancos utilizan el zinc ampliamente para sus funciones específicas. Además de las células T involucradas en la inmunidad celular, también los glóbulos blancos, conocidos como monocitos, son particularmente sensibles a los niveles bajos de zinc. Los monocitos son los "recolectores de basura" del cuerpo. Los monocitos que están ubicados en tejidos específicos, como hígado, bazo y nódulos linfáticos, se denominan macrófagos. Los monocitos y los macrófagos fagocitan o atrapan las partículas extrañas, entre estas, bacterias, virus y desechos celulares, y las destruyen. Los macrófagos son esenciales en la protección contra la invasión de microorganismos así como también en la identificación de peligros para poder enviar mensajes a otras células del sistema inmunológico. Todos estos procesos muy importantes de los monocitos y macrófagos dependen del zinc. Cualquier valor inferior al nivel de zinc óptimo representa un funcionamiento no óptimo de estos procesos. 5

Otro tipo de glóbulos blancos es la célula asesina natural, o célula NK. Estas células reciben ese nombre por su habilidad de destruir células que se han vuelto cancerosas o que están infectadas por virus. El zinc participa en la comunicación de la célula NK para ejecutar su función. Por lo tanto, cuando los niveles de zinc son bajos, la célula NK no recibe la señal para cumplir su función. 3 Esta incapacidad podría ser muy perjudicial durante una infección viral activa, y es otra razón por la que es tan importante asegurar los niveles adecuados de zinc en la dieta en todo momento.

El zinc y la inmunidad innata

Además de su efecto en el sistema inmunológico al ofrecer protección contra infecciones, el zinc solo, en su estado iónico, actúa contra la infección viral. El zinc no es un antibiótico ni una droga antiviral, sino más bien, es un nutriente que toma parte en la lucha del cuerpo contra organismos. El zinc es un componente valioso de nuestra "inmunidad innata". Este término es utilizado para describir los mecanismos de defensa del cuerpo que se encuentran presentes de forma natural y que no responden a la activación del sistema inmunológico. La importancia del zinc para nuestra inmunidad innata es otra razón por la cual se le hace referencia como el "portero de la función inmunológica". El zinc, junto con muchos otros nutrientes, como las vitaminas A y D, es particularmente importante en la función de las barreras de la piel y del tracto respiratorio y gastrointestinal contra las infecciones. 

En su estado iónico libre, el zinc es un potente componente de la lucha de nuestro sistema inmunológico innato contra las infecciones inhibiendo directamente el cultivo de muchos virus.6 Cuando un virus infecta una célula, este introduce una parte de su código genético y, a menudo, una enzima llamada replicasa, que permite que el virus se replique. El zinc, como parte de nuestra inmunidad innata, tiene la capacidad de bloquear la enzima replicasa y, por lo tanto, bloquear la replicación o difusión del virus. Sin embargo, para tener este efecto, parece que el zinc depende de un "ionóforo" abierto, un portal (abertura) especial en la membrana celular que permite que el ión entre a la célula. Existe una cantidad de componentes naturales que pueden actuar como ionóforos de zinc para asistir en los niveles intracelulares del zinc iónico, ente los que se destacan los flavonoides, como la quercetina y los que se encuentran en el té verde.7 Estos componentes podrían ayudar en el aumento de los niveles de zinc dentro de la célula. 

Dosis de zinc recomendada

En adultos, el rango de la dosis para suplementación de zinc para reforzar la salud en general y durante el embarazo y la lactancia es de 15 a 20 mg. Para niños, la dosis varía de 5 a 10 mg. Cuando la suplementación de zinc se utiliza para suplir la necesidad de una mayor cantidad o estimular los mecanismos de defensa responsables, la dosis para hombres varía de 30 a 45 mg y, para mujeres, de 20 a 30 mg.  

A menudo, se recomienda tomar pastillas de zinc para elevar los niveles de zinc durante el resfrío común. Normalmente, la manera recomendada de tomar las pastillas que contienen de 15 a 25 mg de zinc elemental es disolverla en la boca cada dos horas mientras la persona está despierta, después de iniciar con una dosis doble. Esta dosis se puede continuar durante 7 días.  

Formas de zinc disponibles

Existen muchas formas de zinc para elegir como suplemento nutricional. Aunque muchos estudios clinicos han utilizado el sulfato de zinc, esta forma no se absorbe correctamente. Entre las mejores formas del zinc se encuentran el picolinato, acetato, citrato, bisglicinato, óxido o monometionina de zinc. Existen datos que respaldan la buena absorción de estas formas y su capacidad de producir beneficios para la salud. La mayoría de las pastillas de zinc se elaboran con gluconato de zinc, el cual aparentemente es una forma efectiva para esta aplicación. 

Posibles efectos colaterales del zinc

Si se toma con el estómago vacío (particularmente si se toma sulfato de zinc), la suplementación de zinc puede provocar malestar gastrointestinal y náuseas. El consumo prolongado a niveles superiores a 150 mg por día podría provocar anemia, bajos niveles de colesterol HDL, y disminución de la función inmunológica por interferir en la absorción del cobre. 

Interacción con otras drogas: el zinc podría disminuir la absorción de la tetraciclina y la ciprofloxacina. Tome cualquier suplemento de zinc al menos dos horas antes o después de tomar estos antibióticos. 

El uso de las siguientes drogas aumenta la pérdida de zinc en el cuerpo o interfiere con la absorción de lo siguiente: aspirina, AZT (azidotimidina); captopril; enalapril; estrógenos (anticonceptivos orales y Premarin®); penicilamina; y los diuréticos tiazídicos. Podría requerirse suplementación para mantener el estado del zinc en las personas que toman estas drogas.

Referencias:

  1. Gammoh NZ, Rink L. Zinc in Infection and Inflammation. Nutrients. 2017 Jun 17;9(6). pii: E624
  2. Wessels I, Maywald M, Rink L. Zinc as a Gatekeeper of Immune Function. Nutrients. 2017 Nov 25;9(12). pii: E1286. 
  3. Mocchegiani E, Romeo J, Malavolta M, et al. Zinc: dietary intake and impact of supplementation on immune function in elderly. Age (Dordr). 2013 Jun;35(3):839-60. 
  4. Barnett JB, Dao MC, Hamer DH, et al. Effect of zinc supplementation on serum zinc concentration and T cell proliferation in nursing home elderly: a randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Am J Clin Nutr. 2016 Mar;103(3):942-51.
  5. Prasad AS. Zinc in human health: effect of zinc on immune cells. Mol Med. 2008 May-Jun;14(5-6):353-7. 
  6. Hulisz D. Efficacy of zinc against common cold viruses: an overview. J Am Pharm Assoc (2003). 2004 Sep-Oct;44(5):594-603.
  7. Dabbagh-Bazarbachi H, et al. Zinc ionophore activity of quercetin and epigallocatechin-gallate: from Hepa 1-6 cells to a liposome model. J Agric Food Chem. 2014 Aug 13;62(32):8085-93.

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